La jornada del miércoles 24 se cerrará, entre las 18:15 y las 18:45 h., con la Conferencia Prof. Joaquín Barraquer Moner. Estará a cargo de la Dra. Rosario Gómez de Liaño Sánchez, que hablará sobre «Estrabismo asociado a la edad» y a la que agradecemos la síntesis de la misma que ha preparado para este periódico. El acto contará con la Presidencia del Prof. Julián García Feijoo y de la Dra. Inés Pérez Flores.
Con el envejecimiento poblacional y el aumento de la expectativa de vida funcional, cada vez más adultos mayores consultan por diplopía, siendo el estrabismo asociado a la edad (EAE) una de las principales etiologías, con prevalencias de hasta un 30%-40% de las diplopías en mayores de 70 años. El EAE tiene en parte un origen mecánico e involutivo, secundario a la degeneración de los tejidos de soporte orbitarios, en particular de las bandas de suspensión que estabilizan las poleas de los músculos rectos, como la banda que une el recto lateral con el recto superior. Además, existen otros factores que pueden favorecer o coexistir en estos pacientes, como la disminución de las vergencias fusionales, una patología binocular de base, baja visión uni o bilateral y fibrosis de los rectos medios.
La laxitud de las bandas intermusculares y poleas produce un desplazamiento inferolateral del recto lateral, lo que reduce su eficacia funcional, genera una endotropía que se incrementa en la mirada lejana y/o una hipotropía leve en el ojo afectado; por ello en la literatura anglosajona se le denomina «sagging eye» o ojo caído).
El tratamiento del estrabismo asociado a la edad no solo elimina la diplopía, sino que mejora la autonomía y reduce el riesgo de caídas en el adulto mayor, contribuyendo a mantener su calidad de vida
Clínicamente, los pacientes suelen ser mayores de 65 años, sin antecedentes de trauma o enfermedad neurológica, con diplopía de aparición insidiosa progresiva, peor en visión lejana y frecuente al conducir o en espacios amplios. En la exploración encontramos una esotropía comitante de pequeño a moderado ángulo en mirada de lejos, con ortotropía o menor desviación de cerca, con muy leve limitación de abducción y con frecuencia con signos orbitarios de envejecimiento como ptosis aponeurótica y surco palpebral profundo. Cuando el cuadro es unilateral prevalece la hipotropía del ojo afectado.
Es clave diferenciar el EAE de una parálisis del VI nervio craneal: en el EAE la desviación es más comitante, no hay limitación significativa de la abducción y el inicio es lentamente progresivo, mientras que en la parálisis del VI hay una franca incomitancia lateral y un inicio agudo. Cuando la EAE es vertical se debe hacer diagnostico diferencial especialmente con la parálisis del IV nervio.
Enfoque escalonado en el tratamiento
El tratamiento tiene un enfoque escalonado. En casos leves, se emplean prismas; sin embargo, para ángulos mayores o si los prismas no son tolerados, la cirugía estrábica ofrece buenos resultados. La cirugía con anestesia tópica esta especialmente indicada en esta patología ya que nos enfrentamos a pacientes con mayor riesgo sistémico. Se realiza recesión de rectos mediales, resección/plicatura de rectos laterales o combinación de ambas según el patrón y magnitud de la desviación. Precisan más mm de cirugía de lo habitual. Las desviaciones verticales pueden manejarse con tenotomías parciales graduadas o totales de rectos verticales y con menos frecuencia se realiza cirugía en los músculos oblicuos.
El tratamiento del estrabismo asociado a la edad no solo elimina la diplopía, sino que mejora la autonomía y reduce el riesgo de caídas en el adulto mayor, contribuyendo a mantener su calidad de vida.