Una vez completada la travesía por el océano Atlántico desde el puerto de La Coruña pasando próximo a las islas Madeira y las islas Salvajes, Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland avistan por fin las islas Canarias. La intención del capitán del barco era informarse en Lanzarote de la existencia de piratas en la rada de Santa Cruz de Tenerife. El destino sin embargo les tenía deparado otra suerte…
Enrique Santos Bueso
Hospital Clínico San Carlos. Madrid
El texto en cursiva constituye la transcripción literal de la obra de Humboldt e incluimos notas aclaratorias entre paréntesis así como mapas (Google Maps) con el recorrido de la travesía y la localización geográfica exacta con las coordenadas referidas por el polímata prusiano.
16 DE JUNIO DE 1799
Por último, el 16 de junio a las 9 de la mañana, cuando nos encontrábamos a 29° 26’ de latitud, el capitán mudó de rumbo y se encaminó al Este.

La precisión del cronómetro de Luis Berthoud fue pronto reconocida: a las 2 de la tarde tuvimos tierra a la vista pareciendo ella como una nubecilla pegada al horizonte. A las 5, habiendo bajado más el sol, se presentó tan distintamente la isla de Lanzarote, que pude tomar el ángulo de altura de un monte cónico que señorea majestuosamente sobre las otras cumbres, y que creímos fuese el gran volcán que había causado tantas devastaciones en la noche del 1 de setiembre de 1730.
(El cono volcánico de la Montaña del Cuervo de 388 metros de altura y situado en el municipio de Tinajo se formó durante la erupción del 1 al 12 de septiembre de 1730).

Nos arrastró la corriente hacia la costa con más rapidez que deseáramos. Avanzando descubrimos primero la isla de Fuerteventura, célebre por la gran cantidad de camellos que en ella se crían…

Y poco después la isleta de Lobos, en el canal que separa a Fuerteventura de Lanzarote.
(El estrecho de la Bocaina de 15 km de longitud separa las islas de Lanzarote y de Fuerteventura con la isla de Lobos entre ambas)

Pasamos una parte de la noche sobre cubierta. La luna alumbraba las cimas volcánicas de Lanzarote, cuyas cuestas cubiertas de cenizas, reflejaban una luz argentada. Brillaba Antares cerca del disco lunar que solo se había elevado pocos grados por encima del horizonte… Algunos de nuestros compañeros de viaje eran Canarios, y cual todos los habitantes de las islas, ensalzaban con entusiasmo la belleza de su país. Pasada la media noche, gruesas nubes negras que se elevaban detrás del volcán tapaban a intervalos la luna y la hermosa constelación del escorpión. Vimos luces llevadas acá y allá en la ribera. Eran al parecer pescadores que se preparaban para sus trabajos…
17 DE JUNIO DE 1799
El 17 por la mañana estaba brumoso el horizonte y el cielo ligeramente cubierto de vapores. Los contornos de las montañas de Lanzarote aparecían con ello más destacados. Aumentando la humedad del aire, parece que acerca al propio tiempo los objetos. Muy conocido es este fenómeno de los que tienen la oportunidad de hacer observaciones higrométricas… Pasamos con el escandallo en la mano por el canal que separa la isla Alegranza de Montaña Clara. Examinamos este archipiélago de islotes situados al Norte de Lanzarote, que tan mal figurados están, tanto en el mapa, muy exacto por lo demás, del Sr. Fleurieu, como el que acompaña al viaje de la fragata la Flora… Como en estos parajes son las corrientes sobremanera rápidas, importa para la seguridad de la navegación observar aquí que la posición de las cinco isletas Alegranza, Clara, Graciosa, Roque del Este e Infierno, no está indicada con exactitud sino en el mapa de las islas Canarias del Sr. de Borda y en el Atlas de Tofiño, fundado en esta parte sobre las observaciones de Don José Valera, que están bastante conforme con las de la fragata la Brújula.
(Escandallo: sonda de plomo utilizada para estudiar la calidad del fondo del agua mediante las partículas que se adhieren a su base rellena de sebo al introducirla hasta el fondo del mar).

En el seno de este archipiélago, raramente atravesado por los bajeles destinados a Tenerife, nos sorprendió singularmente la configuración de las costas. Nos creíamos transportados a los Montes Euganeanos en el Vicentino, o a las riberas del Rhin cerca de Bonn… En las islas Canarias, como en la Auvernia, en el Mittelgebirge de Bohemia, como en México y en las orillas del Ganges, la formación de trapp se anuncia mediante una disposición simétrica de las montañas, por conos truncados, ora aislados, ora apareados, por altiplanicies coronadas en sus dos extremidades por un mamelón…
(Trapp: formaciones de basalto resultado de erupciones volcánicas que inundan grandes superficies de tierra o fondos oceánicos).
Toda la parte occidental de Lanzarote que vimos de cerca posee los caracteres de un país recientemente trastornado por el fuego volcánico. Todo es negro, y denudado de tierra vegetal. Distinguimos con el anteojo basalto estratificado en capas bastante delgadas y fuertemente inclinadas… El P. Viera refiere, en efecto, que en 1730 más de la mitad de la isla cambió de aspecto. El Gran Volcán… el cual llaman los habitantes el Volcán de Temanfaya, arrasó la región más fértil y mejor cultivada: nueve villas fueron entonces destruidas por completo con el desbordamiento de las lavas. Un violento temblor de tierra había precedido aquella catástrofe y durante varios años se sintieron sacudimientos igualmente fuertes… La cima del Gran Volcán es una colina redondeada, que no es en un todo cónica. Según los ángulos de altura que tomé a diferentes distancias, su elevación absoluta no parece exceder en mucho de 300 toesas. Los montículos cercanos y los de la Alegranza y de Isla Clara a penas miden de 100 a 120 toesas. Sorprende que no sean tan elevadas unas cumbres que, vistas desde el mar, no hay presentan un espectáculo tan imponente. Aún bien que no hay cosa más incierta que nuestro parecer sobre la magnitud de los ángulos que subtienden objetos muy cercanos al horizonte.
Nos obligaron los vientos a pasar entre las islas Alegranza y Montaña Clara. Como nadie, a bordo de la corbeta, había navegado en este pasaje, fue preciso echar el escandallo. Hallamos fondo a veinticinco y treintidós brazas. El plomo sacó una sustancia orgánica de singular estructura que permanecimos por largo tiempo indecisos si era un Zoofito o una especie de Fucus.
(Braza: unidad de longitud naútica utilizada para medir la profundidad marina. El término hace referencia a la longitud de un par de brazos extendidos, unos dos metros aproximadamente. En España equivale a 1,6718 metros y en Inglaterra a 1,8288 metros, dos yardas o seis pies).

17 DE JUNIO DE 1799
Según nociones extractadas de un viejo derrotero portugués, creyó el capitán del Pizarro encontrarse enfrente de un fortín situado al Norte de Teguise, capital de la isla de Lanzarote. Se tomó por castillo una roca de basalto; se saludó enarbolando el pabellón español y se echó al agua la chalupa a fin de que uno de los oficiales fuese a informarse con el comandante del supuesto fuerte si cruzaban por estos lugares embarcaciones inglesas. Grande fue nuestra sorpresa cuando se nos dijo que la tierra mirada como una prolongación de la costa de Lanzarote era la pequeña isla la Graciosa, y que muchas leguas a la redonda no había sitio habitado.
Aprovechamos el bote para reconocer la tierra que comprendía una ancha bahía… A 100 toesas de la costa percibimos un hombre que pescaba al sedal. Se dirigió a él el bote; pero se dio a la fuga y se escondió detrás de un peñasco. Los marineros lograron atraparlo con dificultad. La vista de la corbeta, el cañón disparado en un paraje solitario, pero visitado alguna vez por los corsarios berberiscos, el desembarco del bote, todo ello había intimidado a ese pobre pescador. Nos informó de la pequeña isla de la Graciosa, en la que acabábamos de abordar, estaba separada de la Lanzarote por un canal estrecho llamado el Río. Propúsonos guiarnos al puerto de los Colorados para allí tomar informaciones sobre el bloqueo de Tenerife; mas como al mismo tiempo aseguró no haber mirado desde hacía algunas semanas ninguna embarcación en alta mar, el capitán resolvió continuar su ruta a Santa Cruz.
La pequeña parte de la isla Graciosa que recorrimos se parece a esos promontorios de lavas que se observan cerca de Nápoles, entre Pórtici y Torre del Greco. Los peñascos están pelados, denudados de árboles y arbustos, y con la mayor frecuencia sin huellas de mantillo…
Los basaltos de la Graciosa no son columnares, sino que están divididos en capas de 10 a 15 pulgadas de espesor. Estas capas están inclinadas en un ángulo de 80 grados al Noreste. El basalto compacto alterna con capas de basalto poroso y marga. La roca no contiene anfíbolo sino grandes cantidades de olivina laminar…
No tuvimos holgura de llegar a la cumbre de una colina muy notable, en razón a que su base está formada de bancos de arcilla sobre los cuales reposan capas de basalto, exactamente como en un monte de Sajonia… Estos basaltos están cubiertos por una sustancia mamelonada que en vano busqué en el Pico del Tenerife, y que ha sido designado como vidrio volcánico…
Hay en la playa dos suertes de arena: una es negra y basáltica y la otra blanca y cuarzosa. En su sitio expuesto a los rayos del sol, la primera hace subir el termómetro a 51°, 2 y la segunda a 40°. La temperatura del aire observada a la sombra era de 27º… La arena cuarzosa contiene fragmentos de feldespato. La rechaza el mar y forma en la superficie de las rocas pequeños islotes, por decirlo así, sobre los que vegetan plantas suculentas y salinas…

Habiéndonos reembarcado al ponerse el sol, nos hicimos a la vela con una brisa demasiado floja para continuar nuestra ruta a Tenerife. El mar estaba tranquilo, y un vapor rojizo cubría el horizonte y parecía agrandar los objetos. En esa soledad, en medio de tantos islotes inhabitados, gozamos por largo tiempo del aspecto de una naturaleza imponente y salvaje. Las montañas negras de la Graciosa presentaban paredones escarpados de cinco a seiscientos pies de altura. Sus sombras, arrojadas en la superficie del océano, daban un carácter lúgubre al paisaje. Parecidas al resto de un vasto edificio, salían del seno de las aguas rocas de basalto. Nos recordaba la su existencia aquella época remota en que los volcanes submarinos dieron origen a nuevas islas o desgarraron los continentes. Cuando de cerca nos rodeaba nos parecía anunciar la destrucción y la esterilidad; mas en el fondo de ese cuadro las costas de Lanzarote nos ofrecían un aspecto más risueño. En un estrecho desfiladero, entre dos colinas coronadas de grupos esparcidos de árboles, se alargaba un pequeño terreno cultivado. Los últimos rayos del sol iluminaban trigales prestos a ser cosechados. El desierto mismo se anima desde que en él se reconocen huellas de la mano laboriosa del hombre.
Probamos a salir de este recodo por el paso que separa a la Alegranza de Montaña Clara, por la que habíamos entrado sin dificultad para desembarcar en la parte septentrional de la Graciosa…

Vagabundeando y siguiendo la huella de Humboldt en la isla de La Graciosa. Caleta del Sebo, octubre de 2025.
Enrique Santos Bueso
esbueso@hotmail.com