Las nuevas profesiones (Esperpento)

Mirada crítica sobre otra «genial» idea de nuestra clase política

Una vez más, la clase política española vuelve a poner de manifiesto las tontunas en las que pierde el tiempo, en vez de afrontar los problemas de calado que tiene la sociedad. Es el caso del entorno de lo que se llama la «España vaciada» donde, como detalla en este incisivo artículo nuestro colaborador, en lugar de estimular su desarrollo con iniciativas de atracción de empresas y servicios, que incentiven la presencia de familias, se ve abocada a cuestiones como la implantación de aseos, con todo lo que conlleva, en las proximidades de los lugares de trabajo de agricultores y ganaderos.

Ramón Castro Inclán

I. ¿Dónde estamos?

Es evidente que todo el mundo está pendiente de la «Inteligencia Artificial», suponiendo, probablemente con razón, que, para bien o para mal, va a ser una fuente de numerosas oportunidades profesionales para que los estudiosos y todos los que buscan unas nuevas profesiones, más acordes con el nuevo milenio, puedan encontrar acomodo en algo que satisfaga sus afanes de «modernidad», lejos de las rutinarias labores de oficina, rodeados de inútiles papeles. Previsiblemente, los ordenadores y/o los robots serán capaces de hacer todo tipo de labores con mayor eficiencia, dejando tiempo para que estos individuos con «hambre de futuro» se vayan incorporando a esas nuevas profesiones, muchas de las cuales, por no decir todas, ni siquiera somos todavía capaces de imaginar en qué van a consistir.

Eso va a suponer, naturalmente, que la inmensa mayoría de las profesiones que actualmente consideramos como «punteras» pasarán a estar ocupadas por las personas que han sido incapaces de evolucionar y se han quedado en el milenio anterior como último reducto de numerosas actividades que, aunque no sea de modo inmediato, sí van a ser un último refugio para aquellos que con su jubilación las extinguirán.

Por supuesto, nuestra profesión, según los augures, también lleva camino de entrar en ese grupo con tan alto riesgo de extinción que, como «el lince ibérico», va a necesitar de una ONG que específicamente se encargue de evitar su desaparición. Quiero adivinar que, como a la fauna salvaje, se gratificará a los pacientes que acepten someterse a nuestras consultas, y a las compañías farmacéuticas que mantengan la fabricación de los fármacos obsoletos que los partidarios de la «medicina tradicional», sin duda, van a seguir utilizando por no ser capaces de integrarse en esa nueva Medicina que está a punto de aflorar.

II. Primera sorpresa

Y ahora nos viene a la mente la pregunta del millón: ¿Se puede hacer algo sin la Inteligencia Artificial?

La respuesta puede ser Sííííí …. Para que seamos capaces de comprender que la mente humana no tiene límites, hemos de ser conscientes de que siempre hay entidades y/o mentes que analizan «otras» posibilidades para beneficio de todos nosotros, buscando, pero sobre todo pensando, para encontrar otras opciones, más allá de la dichosa Inteligencia Artificial, dando solución a problemas que, siendo aparentemente simples, en el fondo son muchísimo más complejos y, para satisfacción de todos, únicamente a nuestra «todopoderosa» clase política, se le podía haber ocurrido.

Para ponerlo en marcha, como decíamos, «no va a ser necesaria la Inteligencia Artificial», aunque quizá podamos acudir a ella para «dar importancia» a estas «nuevas profesiones» que nuestras clases dirigentes están tratando de implantar y, de paso, hará que sea mejor aceptada por algunos «escépticos», que casi podemos afirmar que los habrá.

Como sabemos, cada vez somos más los que habitamos las ciudades y el campo vive postergado, fuera de la forma de vida habitual de las grandes urbes. Como siempre, nuestros políticos, pendientes de lo que está sucediendo en toda la enorme extensión de campos, bosques y montañas que dominan la Península Ibérica, están poniendo en marcha una iniciativa que, muy pronto, además de solucionar un importantísimo problema, va a permitir crear un «inmenso» número de puestos de trabajo, a medida que estas iniciativas se vayan extendiendo a todo el territorio nacional, incluyendo naturalmente a todas las Comunidades Autónomas, adaptándolos en función de sus propias necesidades.

III. Las bases de la idea

Probablemente todos hemos sido conscientes de que, cuando sales al campo de excursión o a hacer senderismo, terminas dándote cuenta de lo que cada día sufren los trabajadores del campo. Cuando estás en la ciudad ese problema no existe pues muchos ayuntamientos tienen aseos públicos y además tenemos bares, grandes almacenes y numerosas opciones para encontrar un lugar en el que solucionar «tus necesidades». Pues bien, aunque les parezca imposible, ya nuestras autoridades «han puesto el dedo en la llaga» y, gracias a ellos, disponemos de proyectos en marcha para que los trabajadores del campo dispongan, en todo el territorio nacional, de los correspondientes aseos en la proximidad del lugar de trabajo.

¿Se imaginan por un momento la enorme cantidad de puestos de trabajo que va a aportar a la economía nacional y el nivel de industrialización que paralelamente conlleva? De esta forma: hay que fabricar e instalar los aseos, hay que ubicarlos en los lugares adecuados para que todos tengan acceso a ellos, se precisarán equipos de limpieza y se ha de crear un «Cuerpo de Inspectores» que comprueben que se están colocando en los lugares idóneos para cumplir su función y, por supuesto, que se conserven cumpliendo estrictamente las normas higiénicas elementales, verificando que se han vaciado los residuos en las correspondientes depuradoras, instaladas en lugares de fácil acceso, lo que trae consigo diseñar los correspondientes caminos.

Como indicaba anteriormente, solucionado el problema para los trabajadores del campo, en una segunda fase, esta genial idea se puede extender a las rutas de senderismo y, superadas a base de buenas ideas las dificultades que vayan surgiendo, se podría hacer llegar incluso hasta las zonas de escalada.

IV. Los primeros pasos

Como todas las novedades, se ha iniciado «la puesta en marcha» creando el puesto de «Inspectores» que, como es lógico, son los encargados de multar a todo aquel que no respete las normas; el resto irá poniéndose en marcha paulatinamente, para dar respuesta satisfactoria a la lista de los familiares de alcaldes y concejales que estén buscando «empleo».

Estoy seguro de que cuando todas estas iniciativas sean una realidad para los trabajadores del campo, lo habrán sido además teniendo en cuenta que simultáneamente se solucionaba otro verdadero problema; los puestos de trabajo que genera esta idea van a servir para contribuir a la solución de la «España Vaciada», pues los trabajos «creados» con su implantación van a duplicar o triplicar la población de extensas áreas que sufren crónicamente ese problema.

Nuestras autoridades «han puesto el dedo en la llaga» y, gracias a ellos, disponemos de proyectos en marcha para que los trabajadores del campo dispongan, en todo el territorio nacional, de los correspondientes aseos en la proximidad del lugar de trabajo

Este «huevo de Colón» del Siglo XXI sería digno de llevar un premio similar, al menos en categoría, a los archiconocidos «Inventos del TBO» que todos hemos disfrutado en nuestra infancia, aunque los más jóvenes tendrán que preguntarle a sus padres o abuelos en qué consistían.

V. ¿Quiénes contaminan el campo?

Como pasa siempre en estos casos de «soluciones novedosas» para problemas insospechados, habrá quien se preguntará y… ¿Qué pasa con las vacas, los caballos, los ciervos, los jabalíes y otros numerosos animales salvajes que continuamente inundan los campos de excrementos, supuestamente dañinos? Naturalmente que los que piensan eso son simplemente «indocumentados», que no saben que los excrementos humanos, sólidos y líquidos, están contaminados por los alimentos procesados; por el contrario, los alimentos «naturales» carecen de esos elementos nocivos y contribuyen a la regeneración del medio ambiente, actuando como un abono natural.

Algo similar es aplicable a las ciudades; comprobarán que, aunque muchos propietarios no lo cumplen, el excremento de perros ha de ser cuidadosamente retirado con la bolsita correspondiente, pues basta con acudir al supermercado para comprobar que los carritos de la compra van «abarrotados» de bolsas de alimentos procesados para todo tipo de animales domésticos, con un grado de peligrosidad para el medio ambiente muy similar al residuo humano. Hace años, cuando el perro comía las sobras de los alimentos humanos que, naturalmente, no estaban procesados pues en los «ultramarinos» de entonces no existían esos «piensos prefabricados», nadie necesitaba sacar a pasear el perro con la bolsita anudada a la correa.

Espero que estos «sabios consejos», cuando el fin de semana salgan a recorrer el campo o a hacer senderismo, sirvan para convencerlos de que lo «Higiénico» es buscar los aseos, que muy pronto encontrarán debidamente señalizados, en lugar de buscar unas matas o árboles para refugiarse de las miradas molestas de otros viandantes y/o excursionistas… «Y yo que lo vea».

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