Hospital Santa Cristina. Los fundadores (II)

Historia y Humanidades
La Reina María Cristina de Habsburgo y Lorena. La Reina María Cristina de Habsburgo y Lorena.
La Reina María Cristina de Habsburgo y Lorena.

A la vista de la recomendación del Dr. Gálvez Ginachero de proponer a la Reina María Cristina la creación de un nuevo centro en Madrid para la atención de las mujeres, desde el punto de vista obstétrico y ginecológico, así como la atención a los recién nacidos, se suma al proyecto la creación de una Escuela de Matronas, que la sociedad madrileña demandaba.

Carlos Lozano Trotonda y Carmen Manzanares López

La Reina recibe al Dr. Gálvez en Palacio, apoyando el proyecto presentado. El primer paso fue la creación de una Junta de Señoras, según el modelo imperante de la época, que representan a una clase alta de la sociedad madrileña. Se crean unos Estatutos y el proyecto arranca. Como primer gesto, la Reina donó unos terrenos de su propiedad en el ensanche de Madrid, concretamente en la calle O’Donnell. El Dr. Gálvez, conocedor de lo que estaba ocurriendo en Europa, tiene la clara idea de cómo debe ser un centro de estas características, que incluye la Escuela de Matronas. Al efecto de hacer viable su puesta en marcha, se abre una suscripción popular para hacer viable el proyecto arquitectónico, que encabeza la Casa Real.

Se encarga al prestigioso arquitecto D. Luis de Landecho y Jordán de Urriés la elaboración del proyecto, siempre con la asesoría científica y funcional del Dr. Gálvez. Creemos oportuno realizar una breve semblanza de las personas a las que se pueden considerar como los cofundadores del Hospital.

La Reina María Cristina de Habsburgo y Lorena

Tras el fallecimiento de su esposo, Alfonso XII, la Reina jura la Constitución y se convierte en una de las Regentes de más larga duración de la historia de España. Nacida en Moravia (Austria), su formación centroeuropea siempre estuvo marcada por el estudio y la afición por la música, que no abandonó nunca. Hablaba, además del idioma vernáculo de su país, inglés, italiano y francés. En su etapa en España aprendió el castellano. Al no tener descendencia masculina, la Reina, que está embarazada al fallecimiento de su esposo, da a luz a un varón que, con el tiempo, será proclamado Rey como Alfonso XIII.

De formación centroeuropea, siempre fue fiel a su creencia católica, siendo clara su preocupación por el ejercicio de la caridad y la atención de los problemas sociales. Desplaza a su servicio pocas personas austriacas, entre ellas el Dr. Riedel, que atendió el parto de su hijo Alfonso. Durante el reinado tanto de Alfonso XII como de la Regente, España tuvo que sufrir un sinfín de catástrofes, inundaciones, terremotos e incidencias de todo tipo.

Durante su reinado, tuvo un papel discreto en la política. Fiel amante de su esposo, tuvo que asistir a las numerosas infidelidades del Rey, de todos conocidas. Se la puede considerar una mujer culta, inteligente, austera, prudente y discreta. Siempre auspició los pactos entre los políticos liberales y conservadores, como Sagasta y Cánovas. Internacionalmente, España tuvo una sucesión de numerosos problemas: el inicio de la insurrección de Marruecos, la sublevación de Cuba y Puerto Rico, la guerra hispano-cubana-estadounidense, que convierten a España en un país quebrado por las continuas guerras.
A pesar de los esfuerzos de Alfonso XII por modernizar España, tuvo que soportar numerosas crisis ministeriales de los presidentes y del Consejo de Ministros, en concreto 84. Adoptó siempre un poder mediador entre la clase política. Al abandonar la Regencia vive en el Palacio Real, donde se llevan a cabo las primeras gestiones para La Casa de Salud y Escuela de Matronas. Entre las personas de su total confianza estaba el político Francisco Silvela y su esposa Amalia Loring Heredia, que tuvieron un papel destacado en la puesta en marcha y desarrollo del proyecto de Santa Cristina.

A su fallecimiento, el 6 de febrero de 1929, el diario ‘ABC’ la definió con una breve y clara frase definitoria: «Sabia política en el Poder moderador: la de no hacer política».

El Dr. Gálvez Ginachero

La Historia de la Medicina está plagada de destacados profesionales. Es el caso del Dr. José Gálvez Ginachero (1886-1952), ginecólogo malagueño que durante su dilatada vida llevó a cabo una extensa trayectoria, tanto humana como profesional. En sus primeros años, cursó estudios en Málaga y obtuvo la licenciatura en la Universidad de Granada, doctorándose ‘cum laude’ en la Universidad Complutense de Madrid. Amplió su formación en las grandes capitales europeas (París y Berlín).

Desde el punto de vista profesional, alcanzó importantes puestos de responsabilidad, como director del Hospital Civil de Málaga, director-cofundador de la Casa de Salud de Santa Cristina de Madrid y el Hospital Noble en Málaga, siempre con la impronta de sus propias exigencias morales, personales y profesionales, alcanzando en todos ellos sus metas y objetivos.

Sin abandonar el ejercicio público, lo compaginó con la actividad privada en su Clínica de Málaga, donde llegó a alcanzar un amplio reconocimiento en toda España por su preparación, opiniones y consejos, como lo atestiguan las más de 200.000 historias clínicas realizadas a lo largo de su vida, muchas de ellas escritas de su puño y letra y no exentas de autocrítica cuando el caso lo requería.

Dr. Gálvez Ginachero.
Dr. Gálvez Ginachero.

Muy importante y destacada fue su preocupación por la docencia y formación, que culminó en la Escuela de Matronas en la Casa de Salud de Santa Cristina, que llegó a convertirse en su momento en la más avanzada Escuela para la formación de las Matronas, convirtiéndose en referente, tanto a nivel nacional como internacional.

Para la elaboración de la Historia del Hospital Santa Cristina hemos podido tener acceso en profundidad al conocimiento y desarrollo de su importante obra. Además de su paso por la Alcaldía de Málaga, presidió el Colegio de Médicos de Málaga. Durante la Guerra Civil española fue detenido dos veces, siendo sus propios pacientes los que solicitaron su libertad, lo cual fue un claro exponente del cariño y atención prestada a sus pacientes siendo liberado rápidamente porque su aureola de trabajador incansable y rectitud moral no pudieron ser cuestionadas.

Otros aspectos marcaron su trayectoria vital, como fueron sus profundas convicciones religiosas católicas, que fueron el motor durante toda su vida y que le permitieron dedicar por entero a sus semejantes el tiempo, la caridad y el amor al prójimo sin condición limitativa de ningún tipo y que le llevaron, gracias a su esfuerzo y abnegado trabajo, a obras tan importantes como las Escuelas del Ave María y el Asilo de los Ángeles, en su Málaga natal, donde su ‘leit motiv’ siempre estuvo marcado por la ayuda a los más necesitados y desprotegidos, como son la infancia y los ancianos, con una clara visión de futuro. Por toda una vida dedicada al prójimo, está en marcha su proceso de beatificación, que esperamos vea próximamente la luz.

Toda esta extensa trayectoria vital y profesional pudo ser posible por gozar de una magnífica salud, permitiéndole utilizar grandes dosis de sus energías hasta los últimos años de vida. Por todas sus actividades, mereció gran número de reconocimientos públicos.

Sus datos biográficos e históricos quedarían totalmente incompletos si no hacemos mención del marcado y máximo exponente de lo que significó el Dr. Gálvez Ginachero por su trascendente papel como médico humanista. Desde la antigüedad, el ejercicio de la Medicina no es solo técnica, es también aproximación para y con el enfermo en sus dolencias. No se debe olvidar que los pacientes son seres humanos que padecen y sufren. Siempre buscan ayuda para su cura, alivio o consuelo ante la enfermedad, teniendo presentes los mandamientos hipocráticos, que siguen teniendo plena vigencia en el momento actual. La empatía y saber escuchar al paciente, considerándolo como un binomio (su padecimiento y su condición como ser humano), será la mejor forma de ayudar a curar, aliviar o consolar, haciendo nuestros sus problemas; este es uno de los pilares y fundamentos de la visión humanística en el ejercicio de la Medicina. Un simple apretón de manos es, en muchas ocasiones, un buen comienzo.

En el caso del Dr. Gálvez Ginachero reunía esa doble faceta de técnica y arte en la relación médico-paciente, aportando las actitudes y acciones más adecuadas para una mejor relación bidireccional. Esa relación de afecto mutuo es la que logró llevar a cabo durante su larga vida como médico. Esta recopilación de algunos datos biográficos del Dr. Gálvez nos hacen percibir que fue un hombre y médico ejemplar. No cabe mejor elogio.

¿Quieres conocer las últimas noticias y no perderte nada?

Al suscribirte, confirmas que has leído y aceptas nuestra política de privacidad