Carlos Lozano Trotonda y Carmen Manzanares López
Para la puesta en marcha de un nuevo centro, se empiezan a tomar todas las medidas necesarias para hacerlo realidad. Se superan los trámites administrativos, licencias y elaboración del proyecto arquitectónico que lleva a cabo el prestigioso arquitecto D. Luis de Landecho y Jordán de Urriés. El Dr. Gálvez como responsable técnico, supervisa tanto las necesidades arquitectónicas como funcionales. Se toma como referencia la Maternidad de Munich que desapareció durante la II Guerra mundial (1939-1945).
Como máximo órgano gestor, la primigenia Junta de Señoras se convierte en Patronato, siguiendo el modelo adoptado en aquella época por diversas instituciones, siendo su primera presidenta la Reina María Cristina.
Toda obra conlleva un presupuesto, así como difusión de la idea. Se abre una suscripción popular encabezada por la Familia Real y son numerosas las aportaciones de diversos estamentos públicos y privados. También se realiza la difusión del proyecto en las viviendas próximas y en la prensa, comunicando la apertura de un nuevo centro de obstetricia y ginecología y atención al recién nacido. Todas estas iniciativas culminan en el acto de la colocación de la primera piedra en el solar donado por la Reina, con una superficie de 6.152 metros cuadrados situado en el entonces ensanche de Madrid, en la calle O’Donnell.
A partir de ese momento se inician las obras con liquidaciones parciales de lo realizado según la disponibilidad de los fondos existentes. Pero como sucede en este tipo de obras con estas singulares aportaciones económicas, la escasez de los fondos causa numerosos problemas al Patronato Rector. En el libro editado y ya referenciado, se detallan con detalle todas las etapas de la construcción. A reseñar la escritura firmada en 1907 en la que la Reina cede el solar de su propiedad a la Junta de Señoras de la Casa de Salud de Santa Cristina.
Para un mejor conocimiento podemos establecer tres etapas diferenciadas, desde la colocación de la primera piedra hasta 1908. El segundo período es desde 1908 a 1916 y el último comprende desde la cesión al Estado hasta la inauguración oficial en 1924.

Como los fondos se agotan antes de lo previsto, el Patronato se ve obligado a pedir ayuda al Estado a través del entonces Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, de quien depende, acordándose por éste en 1908 la dotación por parte del Ministerio de 100.000 pesetas anuales que, deducidos impuestos, supusieron un balón de oxígeno para la continuidad de las obras. No siempre esta aportación llega con puntualidad lo que causa, aún más, el enlentecimiento de lo ya acometido. Aun así, el proyecto sigue adelante y en 1916 exteriormente el edificio toma forma como lo demuestra las fotos que reproducimos. Este año es importante ya que todo el esfuerzo realizado está supeditado a dos factores, la terminación de las obras y mucho más importante la puesta en marcha y el mantenimiento del Hospital.

Por ello la Reina, a propuesta del Dr. Gálvez, Doña Amalia Loring y el Sr. Landecho, reúne al Patronato en Palacio y expone la situación que obliga, para conseguir los fines de terminación de las obras y su puesta en funcionamiento, la recomendación de la donación de la Casa de Salud de Santa Cristina al Estado. Se aprueba dicha decisión y después de numerosas gestiones se materializa el 12 de junio de 1916 procediéndose a la firma con el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, de quien depende, en representación del Estado. Este acuerdo contiene once condiciones que incluye la puesta en marcha de la Escuela de Matronas. Es lo que se denominó escritura fundacional. El Patronato creó la figura de carácter ejecutivo que es la denominada Junta del Patronato.
El Sr. Arquitecto eleva un informe al Ministerio detallando todo lo realizado, así como lo pendiente de acometer. Todavía tendrían que transcurrir otros ocho largos años para ver la obra finalizada. Se van realizando todas las obras de embellecimiento, dotación de mobiliario e instrumentación clínica de los servicios como Quirófanos, Salas de Partos, Botica, Laboratorios, Biblioteca y un pequeño edificio anexo dedicado al mortuorio. Como podemos apreciar un centro moderno y avanzado en aquel entonces, pionero en nuestro país.
El Hospital constaba en inicio, de una planta sótano y bajo, una planta principal y una segunda planta con una zona abuhardillada con un total de más 8.000 metros cuadrados útiles.
Se dotó al centro con una Capilla de confesionalidad católica realizado el diseño por el Dr. Kappel, sacerdote bávaro y que en la actualidad se conserva con las remodelaciones acometidas a lo largo de los años. Constituye el mayor legado histórico artístico del Centro y merece la pena ser visitada pudiendo apreciarse los cambios introducidos en las diversas obras realizadas en estos cien años.
Si complicada y trabajosa fue la realización de las obras, ya finalizando la última etapa había que preparar el Reglamento de funcionamiento general y de la Escuela de matronas, distribución y asignación de funciones, completando la dotación de los diferentes servicios con el equipamiento de los servicios, quirófanos y Salas de partos. A expensas de la recepción oficial del establecimiento, se llevan gastados 2.414.405 pesetas.

Pocas semanas antes de la inauguración se atiende el primer parto en el Centro, concretamente el 23 de abril de 2024 de un niño varón que fue amadrinado por la Reina Cristina con el nombre de Alfonso.
Igualmente se firman semanas antes el acuerdo de colaboración con la Congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, que desarrollaron una importante tarea en los siguientes años.
Por fin llegó el día esperado. El 28 de junio de 1924 se inaugura oficialmente el Centro en un acto de gran relieve presidido por los Reyes de España, Alfonso XIII y Doña Victoria Eugenia de Battemberg y la Reina María Cristina de Habsburgo, impulsora y cofundadora del Centro.