La cirugía robótica: el comienzo de una nueva era en Oftalmología

Claves de la Conferencia Castroviejo 2026 (25 de septiembre, a partir de las 12:00 h.)

La Conferencia Castroviejo de este año estará a cargo del Prof. Julián García Feijoo y pondrá el foco en un aspecto de máxima actualidad, como demuestra su propio título: «La cirugía robótica: el comienzo de una nueva era en Oftalmología». Será impartida por su autor, a quien agradecemos las claves de la misma que aporta a continuación, a partir de las 12:00 h. del viernes, 25 de septiembre. Contará con la Presidencia de los Profesores José Manuel Benítez del Castillo y Franscico J. Muñoz Negrete.

Prof. Julián García Feijoo

Si miramos atrás, hace apenas cinco años la cirugía robótica en Oftalmología parecía lejana, se limitaba a proyectos experimentales y prototipos de laboratorio y se la veía como demasiado compleja, con necesidad de información topografía en 3D en tiempo real, precisión de micras. De hecho, cuando comentaba este tema con los MIR y les preguntaba cómo podría afectar a su carrera profesional futura, la respuesta solía estar acompañada de una cierta incredulidad. Hoy todavía lo percibo, quizá por un mecanismo de defensa contra los cambios de paradigma. Pero la realidad es que los primeros procedimientos realizados con éxito en humanos demuestran que la cirugía robótica ya ha comenzado su transición desde los laboratorios hacia la práctica clínica.

Aunque todavía en fase de desarrollo, resulta evidente que esta tecnología modificará profundamente la forma de entender y realizar la cirugía. Más aún, la combinación de robótica, AI, OCT intraoperatoria y análisis masivo de datos marcará el inicio de una transformación mucho más profunda: la redefinición del papel del oftalmólogo en la Medicina del futuro.

En la actualidad, los sistemas disponibles funcionan como plataformas de telemanipulación, siguiendo un concepto similar al introducido por el sistema da Vinci® en otras especialidades quirúrgicas. El cirujano continúa tomando las decisiones y ejecutando los movimientos, mientras que el robot aporta ventajas, como la eliminación del temblor fisiológico, el escalado del movimiento, una mayor estabilidad y una precisión superior (nivel 2). Desde este nivel los sistemas avanzarán progresivamente hacia niveles crecientes de autonomía, primero con autonomía compartida (nivel 3: el robot ejecuta determinadas acciones bajo supervisión del cirujano), hasta llegar a los niveles 4 y 5, con total independencia del oftalmólogo y respuesta adaptativa a complicaciones y situaciones inesperadas.

Aunque los niveles más altos de autonomía todavía pertenecen al ámbito de la investigación, la velocidad de los avances tecnológicos invita a pensar que esta evolución será mucho más rápida de lo que imaginábamos. De hecho, ya hay sistemas robóticos de otras especialidades que están realizando cirugías en animales en estos niveles.

Próximos desafíos

Durante esta primera etapa, la robótica no pretende sustituir al cirujano, sino potenciar sus capacidades, aumentando la precisión, la reproducibilidad y la seguridad, especialmente en procedimientos que se sitúan en el límite de la destreza humana. De hecho, una de sus consecuencias podría ser prolongar la actividad quirúrgica de cirujanos con limitaciones motoras leves, permitiéndoles mantener un elevado nivel de precisión durante más años.

Sin embargo, el verdadero cambio llegará cuando la AI permita que determinadas tareas quirúrgicas pasen progresivamente del control humano a sistemas parcialmente autónomos. La historia demuestra que las grandes revoluciones tecnológicas rara vez se detienen una vez alcanzan un grado suficiente de madurez. La Robotización ha transformado nuestro mundo y la Medicina seguirá un camino similar, aunque bajo exigentes criterios de seguridad, regulación y supervisión.

Pero el mayor cambio no será únicamente tecnológico, sino conceptual. Pasaremos de una cirugía manual a una cirugía inteligente, asistida y progresivamente autónoma. La cuestión ya no es si esta transformación llegará, sino cuál será el papel del oftalmólogo en ese nuevo escenario. Prepararnos para esa realidad, comprenderla y participar activamente en su desarrollo será uno de los mayores desafíos para las nuevas generaciones de especialistas.

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