El Profesor José Carlos Pastor fue objeto el 13 de noviembre de un cariñoso homenaje, poniéndose en valor, ante lo más granado de la Medicina Española, su contribución profesional a la OftalmologÃa y sus cualidades humanas. Estuvo a cargo del Prof. J.A. Fernández-Vigo en el cierre del acto de entrega de los XI Premios New Medical Economics, desarrollado en el Auditorio del Hospital Universitario ClÃnico San Carlos, de Madrid.
La publicación digital especializada en el mundo de la gestión sanitaria y la experiencia del paciente New Medical Economics reconoce con estos premios anuales la labor de profesionales, Administración y todas aquellas entidades que hayan contribuido de manera significativa al desarrollo de la Biomedicina y las Ciencias de la Salud en España, y mantengan una actividad innovadora, investigadora, de gestión y de experiencia al paciente en el año 2025.
Durante la ceremonia, José MarÃa MartÃnez GarcÃa, presidente de New Medical Economics, destacó que su organización sigue manteniendo su espÃritu inicial en defensa de «una gestión sanitaria transparente y honesta, apolÃtica, que admite a lo privado, a lo público, y a cualquier fuente de conocimiento en esta materia». Anticipó las razones del posterior homenaje al Prof. José Carlos Pastor, catedrático de OftalmologÃa de la Universidad de Valladolid, recientemente fallecido, cuya trayectoria, remarcó, «ha sido y seguirá siendo un referente para varias generaciones de profesionales».
Un hombre titánico, duro e incorruptible
En su intervención en el homenaje, el Catedrático de OftalmologÃa y Presidente Ejecutivo de CIOA, el Prof. J.A Fernández-Vigo, comenzó anticipando su intención de «rendir homenaje al Prof. José Carlos Pastor, para hacer justicia y dar a conocer su obra». Realizó su semblanza en forma de caso clÃnico, dado que «nos encontramos un paciente excepcional por su infrecuencia, por su valor didáctico, por su trascendencia y para aprender de sus sobresalientes caracterÃsticas».

Comenzó definiéndolo como un hombre «titánico, en el sentido más estricto del término», caracterizado por ser «duro e incorruptible», lo que le hizo ser «un referente ético en la OftalmologÃa española y europea», de color gris brillante («no querÃa estar en el candelero mediático, porque ese brillo tiene un precio en el prestigio y en el respeto cientÃfico», pero «era enormemente brillante en su vida y en su actividad, y siempre que lo requirió la ocasión antepuso el brillo de su equipo del IOBA al suyo propio»).
Recordó la decisión de crear el IOBA, «una obra excelente, que tiene asegurada su continuidad gracias a su generosidad («hay que ser muy espléndido para que, una vez alcanzada la cumbre, lejos de apoltronarte en ella cedas el bastón de mando y renuncies a los momentos de gloria») y la emoción del Prof. Pastor «cuando la Sociedad Española de OftalmologÃa dio su nombre a las sesiones de investigación de las que fue su más importante promotor». Y es que, aseveró el Prof. Fernández-Vigo, «era la antÃtesis de lo que don Santiago Ramón y Cajal definió como el investigador solitario, figuraba que repudiaba. José Carlos era la némesis del investigador solitario, todo por y para el equipo y la institución» y, además, «representó la fecundidad en su máxima expresión: personal, familiar y profesional», siendo un ejemplo de dignidad en vida que «se multiplicó exponencialmente en su muerte».
Ética y rigor cientÃfico
En su intervención, el Prof. Fernández-Vigo definió asimismo al Prof. Pastor como «el arquetipo del europeo», analizando tres facetas de su personalidad. En primer lugar, señaló que «como buen humanista, defendió a ultranza la dignidad de la persona. Siempre trató de que hubiera justicia a su alrededor, aconsejando el respeto, los acuerdos…». «No era un hedonista, ni un epicúreo, era un estoico -aseveró posteriormente-. En la permanente lucha del ser humano en pos de la felicidad y en la disyuntiva de buscar el placer o huir del dolor, José Carlos se comportaba como un estoico: nunca buscó una vida placentera, priorizó la ética, la virtud, el autocontrol, la serenidad y una vida armoniosa y respetuosa con la naturaleza. Ni apego ni aversión. Nunca se apegó a bienes materiales, nunca practicó la aversión».
«La tercera faceta –prosiguió– es más pragmática. Para lograr la paz mental las tendencias actuales en neurociencias buscan controlar los pensamientos causantes del estrés. Para ello aconsejan la práctica de la meditación consciente, José Carlos la encontró en el kárate, que le ayudaba a mantener ese prodigioso equilibrio y ¡cómo no! su inseparable bicicleta, en la que llegó a contabilizar más de 60.000 kms.».

En su conclusión de este «caso clÃnico», el Prof. Fernández-Vigo dejó constancia de que «en España hemos tenido grandes oftalmólogos clÃnicos, pero José Carlos nos hizo dar un paso adelante aplicando la ética y el rigor cientÃfico. La labor fue ardua, pero él es un hombre de titanio y nunca le doblaron el pulso».
Terminó recordando que «mañana (14 de noviembre) rendiremos otro homenaje a JCP, haremos una sesión cientÃfica en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense donde 40 ó 50 investigadores de OftalmologÃa honraremos su obra, exponiendo nuestros avances cientÃficos. Nunca nadie en la OftalmologÃa recibió un homenaje semejante de respeto, admiración y gratitud por su enorme obra. José Carlos ha partido y ya descansa, pero nos deja a los demás sin su guÃa. Confiemos en mantener su legado».